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Embalar pinturas para enviarlas por transportista

El reto, la experiencia y lo que hago ahora

por Alexandre Coxo, 4 de marzo de 2020

En resumen

  • Las empresas de transporte no garantizan el cuidado de los paquetes o cobran mucho por esa garantía, y las empresas especializadas en arte son caras para un artista joven.
  • El primer envío de Alexandre Coxo, en 2014, salió mal: un objeto pesado perforó la caja y rayó la pintura.
  • Como el coste del transporte depende del peso y del tamaño, el objetivo pasó a ser una caja resistente y ligera.
  • Hoy cada pintura viaja en una caja de cartón ondulado doble hecha a medida, sujeta por estructuras de cartón y envuelta en papel vegetal y espuma, sin cinta adhesiva por dentro.
  • Para abrirla basta con cortar la cinta exterior, levantar la tapa y apartar la espuma.

El reto

Los artistas necesitan participar en exposiciones y concursos y enviar su trabajo a clientes que están muy lejos de su taller. Por eso, entregar una pintura en mano es cada vez más raro.

La mejor forma de garantizar que las pinturas llegan a su destino en las fechas deseadas es contratar un servicio de transporte. Sin embargo, las empresas que ofrecen este servicio no garantizan del todo el cuidado con que se tratan los paquetes durante el viaje o cobran precios muy altos por esa garantía.

Aprendí a sortear estas limitaciones haciendo mis propios embalajes personalizados para cada pintura que envío.

Después de probar varios métodos de construcción y de algunos accidentes, llegué a un proceso con el que me siento cómodo y seguro.

Plástico de burbujas y papel de embalar
Detalle de la parte trasera de un lienzo con protección de cartón
Pintura protegida con plástico de burbujas y cantoneras de cartón
Caja de cartón con el nombre de Alexandre Coxo y la indicación de frágil

La experiencia

La primera vez que embalé y envié una pintura contraté a una empresa conocida. El envío iba al concurso de pintura de la IX Bienal del Salão das Artes de Vidigueira, en 2014. Entonces todavía estudiaba e hice un embalaje muy sencillo. El resultado no fue bonito: un objeto pesado cayó, perforó la caja y rayó la pintura.

Después de investigar cómo resuelven las empresas este tipo de problemas y de ver unos cuantos vídeos sobre cómo lo hacen otros artistas, empecé a hacer cuentas y a buscar transportistas y proveedores de cajas y demás materiales.

Descubrí que en este campo hay mucha oferta, con cajas y cajitas de todos los tamaños y colores, personalizables, reforzadas o de una simple hoja de cartón. Aunque cada empresa presenta soluciones distintas, los presupuestos son siempre a consultar porque ninguna tiene soluciones preparadas específicamente para embalar una pintura del tamaño que me interesa.

Confieso que me sorprendió encontrar empresas especializadas en el embalaje y transporte de obras de arte, como Museumpak, Packsend o Convelio. Sin duda son las que ofrecen la opción más rápida y experimentada para embalar y proteger la pintura durante el viaje, y también ofrecen buenas soluciones en cuanto a la experiencia del cliente. El único punto negativo es el precio, que no es asequible para un artista joven.

Mis pinturas no son muy «estándar» en cuanto al tamaño de las piezas. Esto me impide optar por la solución de embalaje con mejor relación calidad/precio: comprar cajas ya preparadas en gran cantidad no es una solución para mí.

Como comprobé que encargarme yo del embalaje era la mejor forma de evitar los costes adicionales de las empresas de transporte y demás, me puse en marcha y busqué proveedores de los materiales necesarios. Siendo el peso y el tamaño los factores que determinan el coste del transporte, concentré mi esfuerzo en encontrar la forma de construir una caja resistente y ligera. 

La solución más compleja que desarrollé consistía en construir una caja de cartón reforzado con MDF, dentro de la cual la pintura iba rodeada de poliestireno. Tras algunos intentos acabé desistiendo... la construcción es complicada, lleva mucho tiempo y acaba saliendo cara, ¡y además el poliestireno ensucia toda la casa al cortarlo!

Lo que hago ahora

Las primeras veces que embalé pinturas las enviaba a concursos. Por un lado, esas experiencias me permitieron probar distintas formas de embalaje; por otro, fueron responsables de que no me seleccionaran para los premios.

Lo bueno es que ahora puedo garantizar una buena experiencia a quien recibe mis pinturas, tanto porque la pieza llega en buen estado como porque el momento de abrir la caja es agradable.

El tamaño de la pintura cambia un poco la forma de construir la caja y, por tanto, la forma de abrirla. Después de cortar la cinta que sella la caja, basta con levantar la tapa y apartar la espuma para sacar la pintura.

Es tan sencillo como lo he descrito, sin tener que desenrollar capas interminables de plástico de burbujas, cortar film transparente ni correr el riesgo de dañar la pintura al intentar quitar la cinta adhesiva.

Ahora mis pinturas se embalan en una caja de cartón ondulado doble hecha a medida. Dentro de la caja, unas estructuras de cartón sujetan la pintura, que va envuelta en papel vegetal y espuma, todo ello sin cinta adhesiva. Al final, por fuera, la caja se sella con cinta y se marca con el estarcido «Frágil».

Con este método resolví los dos problemas que tenía, el coste y la seguridad de la pintura durante el viaje, y además resolví otro que no esperaba al principio: la experiencia del cliente al abrir el paquete.

Caja de cartón identificada como frágil, con una pintura embalada

En la página «Encargos» muestro una fotografía de un embalaje que hice a petición de un cliente. Aquella pintura era un regalo de Navidad, así que le puse un lazo de cinta de satén. Puede ver la imagen haciendo clic aquí.

¿Le gustaría saber más detalles? Si tiene alguna duda o curiosidad, envíeme un mensaje a través del formulario de abajo. ¡Haré todo lo posible por ayudar y responder lo antes posible!

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Preguntas frecuentes

¿Cómo se embala una pintura para enviarla por transportista?

Alexandre Coxo usa una caja de cartón ondulado doble hecha a medida de la pintura. Dentro, estructuras de cartón sujetan la pintura, que va envuelta en papel vegetal y espuma, sin cinta adhesiva. Por fuera, la caja se sella con cinta y se marca con el estarcido «Frágil».

¿Por qué no usar una empresa especializada en transporte de arte?

Empresas como Museumpak, Packsend o Convelio son las más rápidas y experimentadas a la hora de embalar y proteger obras de arte, pero su precio no es asequible para un artista joven. Hacer uno mismo el embalaje resuelve el coste y la seguridad.

¿Qué determina el coste del envío de una pintura?

El peso y el tamaño del paquete. Por eso la caja debe ser, a la vez, resistente y ligera. Una solución probada de cartón reforzado con MDF y poliestireno se abandonó por ser complicada, lenta y cara.

¿Cómo se abre el embalaje de una pintura de Alexandre Coxo?

Se corta la cinta que sella la caja, se levanta la tapa y se aparta la espuma para sacar la pintura. No hay capas de plástico de burbujas ni film transparente que cortar, ni riesgo de dañar la pintura al quitar la cinta.

¿Se puede pedir un embalaje para regalo?

Sí, a petición del cliente. En una pintura destinada a regalo de Navidad, por ejemplo, la caja llevó un lazo de cinta de satén; la fotografía está en la página «Encargos».

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