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Elegir una obra de arte

por Alexandre Coxo, 5 de mayo de 2020

En resumen

  • Saber por qué quiere una obra (enriquecer o embellecer un espacio, guardar un recuerdo, representar una idea, placer visual, colección, inversión) hace la elección más fácil y más satisfactoria.
  • Cuando hay varios motivos a la vez, ordénelos por importancia y defina cuánto quiere gastar.
  • Cualquier imagen puede interpretarse en cuatro pasos: introducción, descripción, análisis e interpretación, y opinión.
  • Estar de acuerdo o en desacuerdo con la idea de una obra no es motivo para comprarla, ni un juicio sobre la competencia del artista.
  • Haga una lista de las obras y artistas que más le han cautivado, compárela con sus motivos y, en caso de duda, aplace la compra.

Hoy en día es muy fácil acceder a obras de arte a través de internet, en museos y en espacios comerciales. Y hay muchos motivos distintos para apreciar y comprar arte. Cuando queremos adquirir una obra, lo difícil es confiar en que estamos tomando la decisión correcta.

En este artículo presento algunos motivos que nos llevan a querer tener obras de arte cerca. Explico cómo puede tomar conciencia de sus razones y cómo gestionarlas.

También presento un método de interpretación que he usado para sacar más partido de las obras de arte a las que tenemos acceso.

Por último, menciono algunas ideas que pueden ayudarle a determinar si una obra de arte es, de verdad, de su interés.

Visitante en una gran galería de arte blanca
Visitantes ante «Almuerzo sobre la hierba», de Manet
Salón con una pintura abstracta sobre el sofá
Fontana di Trevi, en Roma
Dos personas ante una pintura con una oveja y cuervos en la nieve

Cómo saber cuál es su objetivo

El arte ofrece muchos motivos distintos para interesarse por él. Puede combinar algunos o elegir de forma más objetiva. Independientemente de que tenga un gusto definido, ecléctico, excéntrico o conservador, si es consciente de lo que busca, quedará más satisfecho con su elección.

En lo que respecta a las artes plásticas, puede considerar que si el objetivo es:

  • enriquecer un espacio, lo que le interesa es una obra de arte de buena calidad;
  • embellecer un espacio, lo que le interesa es una obra bella que encaje en la decoración del lugar;
  • representar recuerdos, lo que le interesa es una obra que represente o presente un momento de su historia;
  • representar ideologías, lo que le interesa es una obra que represente un concepto o doctrina;
  • placer visual, lo que le interesa es una obra cuyo contenido le transmita sensaciones agradables;
  • coleccionismo, lo que le interesa es una obra que valorice y complemente la colección que ya tiene;
  • inversión, lo que le interesa es una obra resistente al paso del tiempo, cuyo autor tenga o pueda llegar a tener un gran valor en el mercado;
  • extravagancia, lo que le interesa es una obra que se reconozca fácilmente como una pieza muy cara;
  • enriquecimiento personal, lo que le interesa es ver, analizar e interpretar el máximo de obras de arte posible.

Como la mayoría de estos motivos son compatibles, tendemos a juntar varios a la vez, y entonces las decisiones son más complicadas. Cuando busca una obra de arte que cumpla varias funciones, lo importante es entender cuál o cuáles son las más importantes y cómo se organizan.

Una buena estrategia es crear la jerarquía de valores que mejor corresponda a su voluntad. Haga una lista, aunque sea mental, según el caso en el que se encuentre. Recuerde que definir cuánto quiere gastar es un punto importante y que también acota la búsqueda. Así podrá buscar de forma rápida y objetiva, minimizando el esfuerzo y aumentando la satisfacción, y ganará tiempo para comparar varias opciones.

Si se ha mudado y tiene prisa por decorar un espacio informal, céntrese en el objetivo decorativo. Así la búsqueda será dirigida y rápida. Aunque busque poco, no correrá el riesgo de gastar más de lo necesario. Enriquecer la casa será tarea para otro momento.

Otro ejemplo: tiene una gran pared libre y le gustaría una obra que embelleciera y enriqueciera el espacio, complementara su colección y representara un episodio de su vida. Quizá la mejor solución sea buscar un artista de renombre al que pueda encargar una obra con todas esas características. La probabilidad de encontrar una obra que cuente la historia de quien la va a comprar es, si no imposible, al menos muy improbable.

Tengo dinero disponible y me gustaría invertir en arte, ¿qué puedo hacer? Hay varias opciones, pero la más sensata le dará mucho trabajo. Cualquier vendedor le presentará los artistas a los que tiene acceso y le dirá que son la mejor elección, pero difícilmente será una buena opción. También puede recurrir a un servicio de asesoría que investigue por usted y en cuya competencia pueda confiar; sin embargo, si las obras no se revalorizan, no recuperará lo que gastó en el asesor. Existe además la posibilidad de unirse a un grupo de coleccionistas y confiar en sus opiniones; quizá sea la opción con mejor relación calidad/tiempo y, aunque arriesga basándose en la opinión de otros, sabe de antemano que quien opina también compra, y puede aprender de ello. Por último, la opción a la que me refería al principio: investigar usted mismo a los artistas, analizar sus currículos y conversar con ellos para intentar saber qué harán después. Es la opción más sensata porque la decisión de comprar solo puede ser suya. Si sabe disfrutar de esta investigación, se verá muy recompensado cuando una de sus apuestas se revalorice.

Interpretar una obra de arte

A lo largo de la historia se han producido muchas obras y la gran mayoría ha sido olvidada, dañada o destruida, independientemente de su valor material y simbólico. Todas, creo que sin excepción, tuvieron la función de comunicar que su mecenas era dueño de poder y riqueza. 

Sin menospreciar este tipo de significados, presentes en todos los objetos de lujo, las obras de arte tienen otro nivel de interpretación. Una obra de arte tiene un contenido propio que debe evaluarse por sí solo, sin perjuicio de la calidad de sus materiales o de su valor de mercado, o en paralelo a ellos.

Antes de presentar un método de interpretación de obras de arte, me parece importante recordar que la forma en que se trabaja o presenta un concepto no tiene nada que ver con que nos guste o estemos de acuerdo con él o con la forma en que se presentó. Para interpretar una obra de arte, este punto es importante por dos razones: ser conscientes de que estar de acuerdo o no con la idea que transmite la obra no es motivo para comprarla, y que gustar o detestar el concepto no es un juicio sobre la competencia del artista.

A medida que adquirimos competencias para analizar e interpretar una obra de arte, nuestro gusto cambia, tanto porque ganamos conocimiento, y con él cambia lo que nos fascina, como porque aumenta nuestra exigencia con las obras que apreciamos.

Recuerde que este beneficio personal es muy importante hoy en día. A todos los efectos, la única forma de defendernos de un marketing cada vez más visual es saber interpretar lo que nos comunican las imágenes. Varios estudios demuestran que existe una fuerte correlación entre una buena imagen de marca y una ventaja competitiva (Andrade, Marcelo Aureliano Monteiro de, 2014), y las marcas lo saben. Usar imágenes para obtener comentarios (photo elicitation), y a partir de ahí generar ventas, es uno de los métodos más eficaces y comprobados en las redes sociales.

El método de análisis que presento a continuación se puede aplicar a cualquier imagen. También se usa como base de procesos pedagógicos en asignaturas de historia, antropología y artes visuales (Ormond, Barbara, 2011).

Los cuatro pasos del método son:

                Paso 1: Introducción

  • Identificar el género: la obra es una pintura, una viñeta, un cómic, un póster, un anuncio, un mural, un dibujo, una fotografía, un mapa, una portada de revista, un sitio web, etc.
  • Título: ¿la obra tiene título?
  • Origen: ¿dónde está la obra? ¿Está publicada? ¿Quién es el artista?
  • Tema: ¿qué representa la imagen? ¿Cuál es el asunto?

                Paso 2: Describir la imagen

  • Sensación general: ¿qué podemos ver? ¿Cuáles son los personajes principales? ¿El ambiente es oscuro o claro? ¿La pintura es realista o abstracta, ordenada o confusa, sencilla o compleja? Etc.
  • Particularidades: ¿cuántas partes tiene la imagen? ¿Cuánto espacio y qué espacio ocupa cada elemento?
  • Foco: ¿cuál es el foco de la obra? ¿Hacia dónde se dirige la atención del espectador?

                Paso 3: Analizar e interpretar

  • Sentimientos y deducciones: ¿qué podemos imaginar fácilmente? ¿Y por qué? ¿Qué podemos deducir a partir de los elementos presentes?
  • ¿Cuál es la intención del artista?

                Paso 4: Dé su opinión

  • Califique la imagen con adjetivos y justifíquelo.

Este método permite un análisis minucioso de las imágenes y una interpretación profunda. En algunos casos es necesario buscar información sobre el contexto histórico en que se produjo la obra, para entender los símbolos usados. Por ejemplo, en el Barroco las velas se usaban como símbolo de la vida o de lo efímero. Si no tenemos antes esta información, el objeto se ve como un adorno en lugar de cumplir la función por la que se colocó allí. No hay obligación de investigar, pero la experiencia es más rica si lo hace.

Usar el método de interpretación tiene la ventaja de desarrollar un pensamiento crítico que le da confianza para hablar de la obra y de sus ideas. Siendo consciente de las pistas visuales que realmente existen, es gratificante alimentar la variedad de interpretaciones.

Una buena interpretación permanece en la memoria y alimenta la capacidad de comprender e incorporar conocimiento. Al mismo tiempo, le motiva a investigar y aprender más. Este ejercicio es, por tanto, un buen entrenamiento para todas las situaciones en las que tiene que analizar y opinar.

Pintura de paisaje nocturno con un río entre montañas
Pintura de un gran árbol en un campo de trigo, de Alexandre Calame
Persona sentada observando fotografías en una galería
Dos personas observando obras en una galería
Hombre ante un tríptico en un museo
Escalera decorada con pinturas de perros
Cuarto de baño decorado con retratos enmarcados

¿La obra corresponde a su interés?

Más arriba presenté varios motivos por los que se compra arte. Como dije, las decisiones dependen de tener clara la jerarquía de esos motivos. La obra corresponderá tanto más a su objetivo cuanto mayor sea la concordancia entre su motivo y las características de la obra.

Buscar de forma objetiva, con las palabras clave que definen su interés, es importante para construir un conocimiento amplio de lo que hay disponible en el mercado. El foco debe estar en las características que más le interesan en cada caso, sin perder tiempo con otros temas. Después, entre las obras encontradas, sabrá cuáles puede adquirir.

Siempre que sea posible, haga una lista de las obras y de los artistas que más le han cautivado. Después, compare esa lista con los motivos que ha definido. Si necesita desempatar, póngase en contacto con el vendedor, galerista, comisario o artista y pida toda la información necesaria. 

Si está decorando su casa o formando una colección de arte, tenga en cuenta que las obras que elija reflejarán sus valores, sus ideologías y sus creencias. Dicho de otro modo, las obras contarán la historia de su pensamiento.

Cuanto más centrados y claros sean sus motivos, más ordenada, coherente y armoniosa será su colección. Sea lo que sea lo que le mueva, es importante llegar a un punto en el que mire todas las decisiones que ha tomado y sienta que, en su mayoría, fueron acertadas.

Muy probablemente se encontrará con una duda durante su búsqueda: ¿por qué el precio de una obra no se relaciona con la complejidad de su interpretación?

Bueno, no tengo una respuesta muy objetiva. Quizá porque la función primaria de una obra de arte es decorativa. Quizá porque el valor de mercado está ligado a la capacidad comercial del artista o de los mecenas a los que responde. Quizá porque una obra subastada de un artista desconocido no tiene por objetivo pagar el alquiler, pero en el caso de un artista vivo eso influye en los precios. Quizá la interpretación no sea el motivo decisivo más común.

Sean cuales sean las premisas en las que se basan los precios, cuanto más amplia sea su búsqueda y más ponderados el análisis y la interpretación, más confianza tendrá en su elección.  

En caso de duda, aplace la decisión de comprar. Investigue más, pida más información, pregunte si existe la posibilidad de probar la pieza o si puede devolverla. Y no se deje presionar: compre solo cuando esté seguro de lo que quiere.

Si desea conocer las normas que he establecido para el funcionamiento de mi sitio y cómo se procesa la venta, puede consultar la página «Ayuda» o la página «Términos y condiciones». Son páginas prácticas y no artículos de opinión, pero contienen información sobre el proceso de venta y la certificación de las obras, entre otros temas.

Preguntas frecuentes

¿Cómo elegir una obra de arte?

Empiece por entender cuál es su objetivo y, si hay varios, ordénelos por importancia y defina un presupuesto. Busque con las palabras clave que definen su interés, haga una lista de las obras y artistas que más le han cautivado y compárela con los motivos que ha definido. Para desempatar, pida toda la información al vendedor, galerista, comisario o artista.

¿Cuáles son los motivos más habituales para comprar arte?

Enriquecer un espacio (se busca calidad), embellecer un espacio (una obra bella que encaje en la decoración), representar recuerdos o ideologías, placer visual, coleccionismo, inversión, extravagancia y enriquecimiento personal. Muchos de estos motivos son compatibles entre sí, por eso conviene saber cuáles pesan más.

¿Cómo se interpreta una obra de arte?

Con un método de cuatro pasos aplicable a cualquier imagen. 1) Introducción: género, título, origen y tema. 2) Descripción: sensación general, partes de la imagen y foco. 3) Análisis e interpretación: qué se puede deducir y cuál es la intención del artista. 4) Opinión: calificar la imagen y justificarlo. A veces hay que conocer el contexto histórico; en el Barroco, por ejemplo, las velas simbolizaban la vida o lo efímero.

¿Cómo invertir en arte?

Hay varias opciones: confiar en un vendedor (difícilmente una buena opción, porque presentará los artistas a los que tiene acceso), contratar a un asesor (cuyo coste no recupera si las obras no se revalorizan), unirse a un grupo de coleccionistas o investigar personalmente a los artistas, sus currículos y sus planes. Esta última es la más trabajosa, pero también la más sensata, porque la decisión de comprar solo puede ser suya.

¿Por qué el precio de una obra no refleja la complejidad de su interpretación?

No hay una respuesta objetiva. Puede ser porque la función primaria de una obra es decorativa, porque el valor de mercado depende de la capacidad comercial del artista o de sus mecenas, o porque la interpretación no es el factor de compra más común. Cuanto más amplia sea la búsqueda y más ponderada la interpretación, más confianza tendrá en su elección.

Dé su opinión o plantee sus dudas dejando un comentario en el formulario de abajo.

Si le interesa comprar arte y todavía no se siente seguro, comparta sus dudas: ¡haré todo lo posible por ayudar y responder lo antes posible!

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